El pasado jueves 4 de junio, nuestra Hermandad del Rocío de Huelva volvió a participar, junto a su Bendito Simpecado, en la Solemnidad del Corpus Christi, acompañando al Santísimo Sacramento por las calles del centro de Huelva en una de las celebraciones más importantes del calendario litúrgico.
La jornada comenzó con la celebración de la Santa Misa en la Santa Iglesia Catedral, presidida por nuestro Obispo, Mons. Santiago Gómez Sierra. Al término de la Eucaristía, la Custodia recorrió las calles de la ciudad acompañada por el clero diocesano, hermandades de penitencia y gloria, representantes de distintas realidades eclesiales, numerosos fieles y los niños que este año han recibido por primera vez a Jesús Sacramentado.

Nuestra Hermandad quiso estar presente un año más en esta solemne manifestación pública de fe, acompañando con devoción al Santísimo Sacramento junto al resto de corporaciones de la ciudad.
Cristo, centro de todo camino
Para una Hermandad rociera, la celebración del Corpus Christi posee un significado muy especial.
Toda peregrinación, toda Salve, todo camino y toda manifestación de amor a la Virgen del Rocío tienen su origen y su sentido en Cristo presente en la Eucaristía. Antes de caminar hacia la aldea, antes de ponernos tras nuestro Simpecado o de elevar nuestros cantos a la Blanca Paloma, es el Señor quien nos reúne en torno al altar y nos fortalece con el Pan de Vida.

La Virgen del Rocío nos conduce siempre hacia su Hijo. Ella, que llevó en su seno a Cristo, nos enseña a acercarnos con humildad y fe al misterio de la Eucaristía, verdadero corazón de la vida cristiana.
Como recordó nuestro Obispo durante la celebración, la procesión del Corpus es un testimonio público de que Cristo sigue caminando con su pueblo y permanece presente en medio de nuestra vida cotidiana. Una presencia que también nos compromete a vivir la caridad, el servicio y el amor al prójimo.
Un testimonio de fe por las calles de Huelva
El aroma de la juncia y el romero, los altares preparados para la ocasión y el recogimiento con el que los fieles acompañaron al Santísimo volvieron a convertir las calles de Huelva en un auténtico templo al aire libre.
Nuestra Hermandad se unió una vez más a este solemne acto de adoración, renovando su compromiso de seguir haciendo de Cristo Eucaristía el centro de su vida y de su caminar, siempre de la mano de María Santísima del Rocío.
Porque solo cuando el Señor ocupa el primer lugar, el camino encuentra su verdadero sentido.